This wicked little town

Te Libro de Todo Mal


La primera vez que vi Hedwig and the Angry Inch estaba acompañada. Él, rockero transgresor, artista empedernido y mi novio en aquel entonces, ya la conocía. Palomitas, cerveza, un sofá cómodo, play.

Recuerdo que no dejé de mirar a mi acompañante, como buscando una explicación - Pero-Qué-Coño me has puesto. Él no apartaba la mirada de la pantalla y en silencio sus labios seguían las letras de todas las canciones. Salí de allí maravillada, pero ahora sé que aquel día en realidad no entendí mucho.

Ahora la pongo y soy yo la que no puede apartar la vista, la que canta en voz alta, una tras otra, todas las canciones de Hedwig. Parece difícil identificarse con una transexual de Berlín del Este cuya operación de cambio de sexo no salió del todo bien y que recorre los Estados Unidos contando su historia mientras respira Rock'n Roll. Y sin embargo, el viaje de Hedwig es el de todos nosotros, el de la búsqueda, el del amor, el de la aceptación de uno mismo. Hedwig y su pulgada enfada, su banda de inmigrantes, siempre - ¡Siempre! - me hablan desde dentro.

Por eso hoy le hago un homenaje a esta película, sus creadores, su música, sus maravillosas canciones, y digo gracias: Gracias por acompañarme todos estos años.

Gen.